Cristo crucificado.
Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y
Estamos en Semana Santa y hace un
par de años para un trabajo de la universidad, escribí sobre la crucifixión, me
gustaría compartir con vosotros algunas curiosidades.
He seleccionado para la imagen de
este post el Cristo crucificado de Velázquez, porque me parece una maravilla.
Cuando visito el Prado me gusta pasar por la sala 014, te lo recomiendo, es una
gran experiencia.
La principal fuente escrita que
he empleado han sido “Los Evangelios” cuatro textos sobre la vida y obra de
Jesús (predicaciones, milagros…), escritos en el siglo I d.C, tras su muerte y
resurrección. Dichos textos sagrados son atribuidos a cuatro de sus discípulos.
También he utilizado Los
Evangelios Apócrifos, textos que por distintos motivos no han sido incluidos
entre los libros sagrados canónicos del cristianismo. Nos gustaría señalar que
entre 1546 y 1563, durante el Concilio
de Trento, en su cuarta sesión se fijaron definitivamente los libros canónigos
y los apócrifos. Y la imagen que tenemos como referencia es del 1632 y por
tanto podría estar sujeta a la norma establecida durante ese concilio
De estos cuatro Evangelios sólo
tres nos hablan de la Crucifixión de Cristo. Lucas (23, 26-49), Marcos (15,
21-41) y Juan (19, 16-37), aunque hemos podido comprobar que existen notables
divergencias entre sus versiones, que ire desgranando en este proceso
El fondo es totalmente negro, hay
una gran oscuridad que enmarca toda la escena aportando dramatismo. Lucas y
Marcos nos dicen en sus textos: “Al medio día se oscureció todo el territorio
hasta media tarde”, el artista posiblemente ha elegido estas palabras para
plasmar ese momento. También los textos apócrifos describen como el sol se
oscureció, en cambio Juan no lo menciona. Este hecho, también sería
posteriormente interpretado como una señal sobre el dominio de Cristo sobre el
Universo.
Sobre la inscripción INRI (Iesus
Nazarenus Rex Iudaeorum): los tres relatos evangélicos citan dicha inscripción,
además Juan señala que fue mandada escribir y clavar por Poncio Pilato,
prefecto de la provincia de Judea (al ser el representante de la autoridad
romana en esas tierras, en sus manos recaía la ejecución de las penas de
muerte), aunque Cristo fue arrestado, juzgado y condenado por las autoridades
judías.
De expresión serena, faz barbada,
y con abundante cabellera (dos atributos fijados desde la antigüedad a la
madurez, a la soberanía y a la plenitud), así está representado Cristo, ya ha
expirado, Juan es quién narra este momento, “inclinando
la cabeza, entregó el espíritu. os judíos entonces, como era el día de la
Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque
aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las
piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al
primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús,
viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los
soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice
verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la
Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice:
«Mirarán al que atravesaron.» En los apócrifos nos dan el nombre del
soldado que infringió la herida a Cristo: Longinos de Cesarea.
En esta escena Cristo ha sido
clavado a la cruz con cuatro clavos (quizá influido por la fórmula pictórica que su suegro Pacheco utilizaba desde 1611) y
según San Juan serían dos, pues relata como Santo Tomás tiene dudas sobre el
resucitado y le pide una demostración (Jn 20, 25 y 27), en cambio en el
evangelio de Lucas dice “Mirad mis manos y mis pies” (Lc 24, 38-40), un texto
gnóstico, también coincide con Lucas; y si le clavaron sus pies, no podemos
saber si fue con uno o dos clavos.
En relación a las vestiduras de
Jesús, los textos apócrifos nos narran el porqué de su casi total desnudez:
Evangelio de Nicodemo X 1. “Y cuando llegó al lugar que se llama Gólgota, los
soldados lo desnudaron de sus vestiduras y le ciñeron un lienzo, y pusieron
sobre su cabeza una corona de espinas y colocaron una caña en sus manos“. El
paño de pureza ha ido variando en las representaciones artísticas en su tamaño,
forma e incluso la forma de anudarlo. El artista aquí empleó un perizonium
corto y anudado bastante centrado, en color blanco.

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