En el colegio nos llevaban de excursión y ese trimestre tocaba visitar el Congreso de los Diputados, "el templo del buen hacer y la justicia", eso nos decían en el aula.
El destino quiso sentarme en el asiento del Presidente, ¡uf! me sentí a gusto, sentí el poder y me dije: Voy a ser Presidente del Gobierno...
Al crecer llegó el desengaño, la política no era "eso" que nos habían contado; esos bellos ideales viven en el Mundo de las Ideas de Platón y no en le hemiciclo...vaya desilusión.
Este breve texto lo escribí ayer en un taller de Autobiografía Mínima que se impartió en la Casa de la Lectura de Segovia, me animo a compartirlo porque siento que es tiempo de crear nuevas formas de vivir en sociedad, en comunidad, más conscientes con la Tierra y no ese Gobierno ausente de la realidad.
Seguro que ahora conseguiré ser Presidenta de mi Gobierno Personal (o me motivo o me motivo), mi experiencia me dice que ahí, en mi microcosmos puedo actuar.
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