María acompañaba a su padre cada domingo a la Cuesta de Moyano, allí viajaba a otros mundos con ayuda de los cientos y cientos de libros que estaban a su alcance.
El pasado fin de semana, María volvió a abrir un libro
llamado “La 7 Maravillas del Mundo de las Hadas” y para su sorpresa una pequeña
hada salió volando de él. Esa hada era pelirroja, pecosa e iba vestida de color
morado, su carita al igual que la de María reflejaba un poquito de
miedo/sorpresa.
Las dos se conocían, se habían visto a través de esas mismas
páginas durante varios meses y ahora por arte de magia, el hada podía hablar y
comunicarse con María. La pequeña hada se llamaba Maguy, vivía en una aldea en
el Norte del País de las Hadas, allí había escuchado la historia de una niña
llamada María, que podía comunicarse con ellas.
Así que, Maguy decidió emprender el camino hacia el Mundo de
los Humanos, a través de una ruta llena de libros por los que saltar, brincar y
trotar hasta llegar al adecuado; las hadas se transportaban con la ayuda de los
escritos y como ella pudo descubrir, era difícil encontrar la ruta directa al
portal que querías cruzar.
Maguy llevaba tiempo viajando de libro en libro, hacía unos
días había conocido a un niño llamado Max que estaba viendo un libro sobre
geometría, él no entendía nada, pero si “leía” su hermano mayor le dejaba
tranquilo. Otro día Maguy conoció a Marta, ella estaba ojeando un diccionario
de nombres de dragones famosos, y ¡zas! El hada apareció delante de ella y
bueno… ya que estaba allí concedió un deseo a la joven.
María tras la sorpresa inicial comenzó a hacer un montón de
preguntas a Maguy, hasta que la niña dijo: ¿puedo visitar el País de las Hadas?
Claro que sí, respondió el hada y a golpe de varita mágica comenzaron su viaje
a través de títulos tan dispares como “El gato con botas”, “50 sombras de Grey”
o “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”…
