He creado este blog para mostrarte como utilizo mi #biografía para #sanar con #arte #color #emociones y #amor. #ilustración #acuarela #pastel #collage #fotografía

“EL FUMADERO DE OPIO FAMILIAR”

 

El centro de mando familiar estaba situado en casa de mis tíos maternos. Una vivienda cercana a las vías y a la estación del tren del pueblo, y al bar de Eusebio, así que, todo el que pasaba en esa dirección saludaba y esperaba su ración de cháchara (daba igual la hora que fuera).

Las visitas obligadas, eran semanales. Con 9 años no tenía la posibilidad de quedarme sola en casa. Protestaba, buscaba el apoyo de mis hermanos, pero terminaba preparando la bolsa con mis libros, esperando (ingenuamente) que ese fin de semana se cumpliera mi sueño y pudiera disfrutar de mi lectura en el patio, rodeada de sus blancas paredes…

Y lo peor estaba por llegar, pues con motivo de las elecciones generales del 28 de octubre de 1982, el alargado, oscuro y atestado salón familiar, se convirtió en un improvisado espacio para debatir. Todo estaba impregnado con el aroma del Ducados, y a mí me recordaba un ring, de esos de las películas de los sábados por la tarde.

Los mayores nos mandaban al bar a por tabaco, no paraban de apagar sus colillas en ceniceros improvisados repartidos por la sala, yo casi no podía ver al primo o hermano que tenía a mi lado.

Los pequeños tratábamos de jugar, en el suelo, al parchís o la oca, recuerdo que era bastante difícil, sus graznidos y palabras mal sonantes nos hacían reír y en esos momentos alguno de nosotros aprovechaba para hacer trampas y contarse 20.

En otra de esas tardes, me dediqué a decorar el poster que mi tía guardaba celosamente de su candidato favorito: un diente negro por aquí, un bigotito, unas gafas. ¡Uf! La verdad es que lo disfruté muchísimo; ella habló con mi madre y esa semana me dejó sin paga.

Estoy segura que nunca me he dado a la nicotina porque el recuerdo del “fumadero de opio familiar” sigue muy presente en mi retina y en mis pulmones.




"Viajando a otros mundos "

 María acompañaba a su padre cada domingo a la Cuesta de Moyano, allí viajaba a otros mundos con ayuda de los cientos y cientos de libros que estaban a su alcance.

El pasado fin de semana, María volvió a abrir un libro llamado “La 7 Maravillas del Mundo de las Hadas” y para su sorpresa una pequeña hada salió volando de él. Esa hada era pelirroja, pecosa e iba vestida de color morado, su carita al igual que la de María reflejaba un poquito de miedo/sorpresa.

Las dos se conocían, se habían visto a través de esas mismas páginas durante varios meses y ahora por arte de magia, el hada podía hablar y comunicarse con María. La pequeña hada se llamaba Maguy, vivía en una aldea en el Norte del País de las Hadas, allí había escuchado la historia de una niña llamada María, que podía comunicarse con ellas.

Así que, Maguy decidió emprender el camino hacia el Mundo de los Humanos, a través de una ruta llena de libros por los que saltar, brincar y trotar hasta llegar al adecuado; las hadas se transportaban con la ayuda de los escritos y como ella pudo descubrir, era difícil encontrar la ruta directa al portal que querías cruzar.

Maguy llevaba tiempo viajando de libro en libro, hacía unos días había conocido a un niño llamado Max que estaba viendo un libro sobre geometría, él no entendía nada, pero si “leía” su hermano mayor le dejaba tranquilo. Otro día Maguy conoció a Marta, ella estaba ojeando un diccionario de nombres de dragones famosos, y ¡zas! El hada apareció delante de ella y bueno… ya que estaba allí concedió un deseo a la joven.

María tras la sorpresa inicial comenzó a hacer un montón de preguntas a Maguy, hasta que la niña dijo: ¿puedo visitar el País de las Hadas? Claro que sí, respondió el hada y a golpe de varita mágica comenzaron su viaje a través de títulos tan dispares como “El gato con botas”, “50 sombras de Grey” o “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”…

 

 

 


"Otras Miradas"

Os invito a visitar "Otras miradas" una exposición dónde empleo el collage para aventurarnos juntos en un corto e inusual viaje.

La familia, la pareja y otros pasan por mi peculiar visión, 12 láminas dónde trato de conectar con las "grandes preguntas" :

- ¿Quiénes somos?

- ¿De dónde venimos?

-¿A dónde vamos?

-¿Para qué estamos aquí?

-¿Qué pasa al morir?

Con esta técnica puedo tomar la suficiente distancia emocional para poder intentar "denunciar" verdades incómodas que nuestra sociedad gusta de tapar.

 Gracias por dejar vuestra opinión en el cuaderno que he dejado en Segofre.




“Querido diario”

 


 

Donostia, 28 de noviembre 2030

 

Querido diario:

Nunca me había considerado una artista del pincel, eso de las manualidades no era lo mío. La lectura y la escritura eran mis lugares favoritos de refugio. Hasta que el mundo del color me visitó.

Cerrar los ojos y ver la silueta de una persona rodeada de colores vibrantes o no, de formas en movimiento, fluyendo alrededor era flipante, ¿me había tomado un porro y no me había enterado? Sería un poco difícil, pues no fumo, pero claro cuando visitas otros mundos, cualquiera sabe que normas rigen allí.

Al principio sólo podía conectar con esos tonos cuando cerraba los ojos, luego paso por el tacto, para terminar siendo normal ver esas formas sólo con mirar. De momento me parecía muy divertida la experiencia, hasta que me di cuenta que esos colores hablaban del estado físico y emocional del ser que tenía junto a mí.

Y comencé a sentir que el color rojo fuego que se pegaba al corazón de mi compañero de trabajo me hablaba de su ira contenida, que le mantenía agotado y en constante alerta; que la nube negra que volaba sobre la cabeza de mi amiga María le hacía estar todo el día con jaqueca.

 ¡Uf! No quiero recordar el día de ayer, estuvimos de velatorio: los colores y las emociones expresadas por los allí presentes eran contradictorias, daban el pésame compungidos, llorosos, cuando en el fondo gritaban de alegría o era envidia, todavía no sé poner nombre a ese color grisáceo que salía de sus manos.

He decidido coger mi antiguo cuaderno de dibujo y empezar a plasmar esta nueva realidad en la que vivo, porque quizá me esté volviendo loca y no lo sepa… quizá mis seres queridos puedan leer mi diario y saber lo que pasaba por mi cabeza en estos días.

 



 

Sugerencias

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