Durante la pasada luna llena pude tomar esta fotografía, al llegar a casa y editarla, me dí cuenta de los dos símbolos tan potentes que aparecen juntos: la luna y la cruz.
La luna a mi me resuena con lo femenino, lo circular, lo oculto, lo misterioso,...
La cruz me lleva a la línea, el aquí el ahora, la religión, el sufrimiento, a Cristo, a lo masculino,...
Así pues siento que llevan en "guerra", en oposición durante milenios.
El culto a lo femenino desde la prehistoria, pasando por Mesopotamia y llegando a Creta queda patente en sus registros arqueológicos, la cultura veneraba a las sacerdotisas, tenían su lugar en la vida, en la religión.
Avanza el tiempo y observo un cambio, desde en el mundo heleno, los mitos ya hablan sobre el poder de lo masculino sobre lo femenino, por ejemplo la primera generación de dioses olímpicos eran doce, seis hombres y seis mujeres, aunque todos sabemos que el poder recayó sobre ellos. Ahora "ellos" son los protagonistas.
Y esta reflexión compartida con vosotros me lleva a preguntarme ¿Cuándo vamos a poder mirar nuestra oscuridad y entender que el secreto (a voces) es colaborar juntos? Mi energía femenina y masculina juntas son poderosas, complementarias, creadoras, reveladoras, etc.
La cooperación cósmica es un reflejo para nuestros pequeños microcosmos...
Yo trabajo cada día para que este reencuentro consciente se pueda dar en mi interior, y así continuar mi búsqueda, mi crecimiento y mi plenitud.

