31 de octubre de 2001
Diario de la Excavación: Por fin han llegado los datos de la datación, las
pinturas de la cueva arrojaban cifras de hace unos 22.000 años, Rowan no podía
creérselo su equipo había encontrado de forma casual una caverna con arte
rupestre.
Rowan siempre había querido ser arqueóloga, había tenido un
sueño de niña y sabía que ese era su destino… todo su cuerpo temblaba al
recordar ese día:
Samhain anuncia el fin y el inicio de un
ciclo. La tribu se reúne cada año entorno al fuego común, un fuego para contar
historias,… las historias de sus
ancestros.
La mujer medicina del grupo ha preparado un brebaje con
hierbas mágicas del bosque para que todos juntos, en comunidad realicen un
“viaje místico”, su viaje anual al Mundo de los Espíritus.
Los tambores y los cánticos acompañan este proceso y junto al
latido de la Madre Tierra se introducen suavemente en un sueño profundo, un
sueño consciente pues quieren conectar con sus antepasados.
Cada uno vivirá una experiencia única, irrepetible, quizá
puedan ponerle palabras o no, pero está claro que cada año al terminar este asombroso
reencuentro todos los integrantes del clan se introducen en el interior de la
Gran Cueva para allí plasmar todo lo vivido.
Una joven al despertar se acerca a la chamana para darle un
mensaje que le ha dado una de sus antecesoras, debemos pintar en lo más
recóndito de la Gran Cueva una espiral de color morado y el camino hasta ella
se ha de marcar con la huella de nuestras manos en las paredes.
Sueño y realidad comenzaron a fusionarse en la cabeza de
nuestra protagonista, pues los detalles que había anotado en su diario estaban
en esa cueva, unas manos en las paredes que mostraban el camino hasta una gran
espiral morada… su mente científica estaba a punto de estallar por la alegría y
el desconcierto… cuando la alarma de su móvil devolvió a la joven a su realidad
del 31 de Octubre 2023 y a su tedioso trabajo como teleoperadora, …
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