El inframundo me lleva llamando un tiempo, en otros momentos de mi vida me preocupé, me asusté y traté de evitarlo.
Con el paso de los años he aprendido que lo mejor es dejarse fluir, la entrada a la cueva, a lo profundo, a lo oscuro es inevitable a la par que necesaria...
Así que he decidido prepararme para la nueva aventura y las sorpresas que me esperan allí.
Me llevo mis pinturas, mi tambor y paciencia...
El tiempo en la cueva, es un tiempo de descanso, de desconexión de un lugar para reconectar con otro.
Buen camino y hasta pronto.

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