En casa de mis bisabuelos y abuelos, siempre hubo animales de compañía. Cuando nací, el perro que vivía con ellos se llamaba Moro, porque parecía una pequeña mora... Todos queríamos a este perro amoroso, inteligente, sagaz, cuidador de niñas y niños, ... lo pasamos muy mal cuando murió ya de viejito.
Mi padre no me permitía tener perro en casa, si otras pequeñas mascotas (pero francamente como un perro o un gato, nada de nada). Tuve que esperar 25 años, casarme e independizarme para tener mi primer perro Byron.
Es ahí cuando te das cuenta de la responsabilidad que supone tener un ser vivo bajo tu cuidado...y por este motivo decidí que debía incluirlos a todos en mi árbol familiar: para mí son un miembro más.

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